El auto eléctrico, gran invención, producto de esa necesidad del ser humano por crear conocimiento científico, esa epistemología que se puede usar de manera positiva o negativa, así sean los intereses que medien.
La tecnología ha manifestado un inmenso auge en los últimos tiempos, creando diversos objetos que han venido a simplificarle la vida al ser humano, pero no se ha valorado el costo que estas facilidades pueden representar en la naturaleza.
Uno de los objetos que han creado aquellos epistemólogos, deseosos de formular conocimiento, ha sido el auto eléctrico, un vehículo con múltiples ventajas, entre ellas, rápido, silencioso, practico, relativamente accesible, y la principal, como su nombre lo dice es eléctrico, característica que incluye miles de ventajas más en ella.
En los últimos años se ha desatado una tendencia por el cuido de la naturaleza, hemos, poco a poco, creado conciencia del daño que estamos causando, síntomas como el calentamiento global, personas muriendo por los cambios abruptos en las temperaturas, la falta de agua y otros más, nos han constreñido a pensar en soluciones y medidas urgentes para evitar que se sigan dando fenómenos como los mencionados.
Como parte de las soluciones, se dio la invención del auto eléctrico, vehículo que puede funcionar de diversas maneras de acuerdo con su tipo, unos pueden ser recargando una batería y otros con sistemas de magnetismo, independientemente de cuál sea el sistema ha utilizarse, se diferencian del los autos de combustión interna que se rigen por la quema de combustibles.
Es importante recalcar en este punto, que la industria petrolera se encuentra en crisis, situación que no es secreto para nadie, debemos recordar que este hidrocarburo es agotable y se espera que para aproximadamente el 2021 el acceso a este sea muy limitado, ocupando su lugar sustancias como el gas natural y otros.
A pesar de la situación por la que pasa el petróleo, muchas personas se niegan a la invención de nuevas opciones y cuando estas surgen se busca la manera de suprimirlas, este es el caso del auto eléctrico, auto que como se explico anteriormente no funciona con combustible de ningún tipo, su funcionamiento depende de la electricidad.
Es evidente la presencia de intereses económicos y políticos que se encuentran detrás de la negativa a invenciones como éstas, las cuales buscan soluciones a problemas irreversibles.
El uso de un auto eléctrico representa para el usuario el mismo gasto económico que la utilización de un vehículo de combustión interna, con la enorme diferencia y muy significativa ventaja para el medio ambiente que no contamina, ¿entonces por qué no utilizar este tipo de automóviles?, eso se preguntaban miles de usuarios que habían adquirido su vehículo por un famoso sistemas de alquiler, en el cual usted hace uso del mueble sin ser su propietario, ellos se cuestionaban esta situación, porque las empresas fabricantes del auto se negaron a la renovación de los contratos y se suspendió la fabricación de los mismos.
¿Quién mato el auto eléctrico? Pregunta confusa que aunque parece difícil de responder nadie ha asumido una responsabilidad, no queda más que caer en el juego de las suposiciones y aunque en este caso no es muy difícil caben diversas posibilidades, uno de las ellas es evidente y es la intervención de los intereses de la industria petrolera, es obvio que ésta sufriría grandes repercusiones de darse el uso de otras alternativas dejando de lado el uso del mencionado hidrocarburo.
El tema de la industria petrolera es muy delicado, es de conocimiento popular la gran cantidad de ganancias que genera este negocio y como vivimos en un mundo desmoralizado, la ambición cala en muchas personas poderosas, por lo que algunas personas dejan de pensar en un interés común y todo se vuelve egoísta, dejando de lado la seguridad de generaciones futuras. Personas inescrupulosas sueñan con la máxima explotación petrolera, incluso invaden países con el afán de saciar su necesidad enfermiza de tener siempre más. Todo esto hace que se tomen las medidas necesarias para que se continúe dependiendo del oro negro, y no se corra el riesgo de ser algo de segunda necesidad, situación que considero alejada y con la cantidad de petróleo que queda en el mundo, me parece completamente ilógico crear una guerra contra las alternativas que apenas se muestran de manera incipiente.
Por otra parte, y en realidad muy de la mano con la suposición anterior se presentan los interés políticos, diversos países basan su economía y por en ende su poderío en el control que tengan sobre los suministros de petróleo, por lo que luchan arduamente para mantener ese dominio.
Es increíble e inaceptable ver como intereses banales conquistan a personas que tiene la capacidad de hacer el cambio, ¿dónde queda la moral, la responsabilidad con la sociedad, con el medio ambiente, con ellos mismos?, esto parece no importarles y se dejan llevar por la cosmovisión que según ellos les conviene más, que equivocados están, lamentablemente nos llevan con ellos por el camino erróneo.